Imagen captada por José Gabriel Valero Ballesta desde Viladecans (a mediados de febrero de 2026) de la nebulosa Roseta (designaciones NGC 2237, NGC 2238, NGC 2239, NGC 2249, Sh2-275, Caldwell 49) y del cúmulo abierto NGC 2244 (Caldwell 50), en la constelación del Unicornio, sólo unos pocos días después de otra magnífica imagen de la misma nebulosa de José Luis Martín.
Fue un momento de hueco entre las muchas nubes de ese inicio de año, lo que le permitió a José Gabriel la captación de imágenes de este objeto celeste en banda estrecha durante un par de horas.
Como se indica en la web antes citada dedicada a la foto de esta misma nebulosa de JL Martín, las estrellas del cúmulo se han formado de la materia de la misma nebulosa, que cuenta con varias estrellas del tipo espectral O, supercalientes, que generan grandes cantidades de radiación y viento estelar.
El cúmulo y la nebulosa se encuentran a una distancia de unos 5200 años luz de la Tierra (aunque los cálculos de la distancia varían considerablemente, hasta llegar a 4900 años luz). Mide unos 130 años luz de diámetro. La radiación de las estrellas jóvenes excitan los átomos de la nebulosa, haciendo que emitan la radiación que hace brillar a la nebulosa.
El cúmulo de estrellas es visible con binoculares y puede apreciarse muy bien con un telescopio pequeño. La nebulosa en cambio es más difícil de detectar visualmente, y requiere de un telescopio con un cierto diámetro. Es muy importante un cielo oscuro, sin polución luminosa, para su observación.

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