Conociendo mejor a nuestro satélite, antes del eclipse de Sol del atardecer del 12 de agosto y del de Luna en la madrugada del 28 de agosto

La luna el 22 de julio de 2026, un día después del Cuarto Creciente. (Leila Torres) Luna el lunes 29 de junio (un día antes de la Luna Llena). (Leila Torres) A finales del mes de junio, así como también del mes de julio de 2026, recibimos la visita en el observatorio de Castelldefels de la fotógrafa Leila Torres, a la que le encanta nuestro satélite y a la que siempre le había atraído captar el cielo nocturno, aunque su especialización como fotógrafa es otra. Así, con la ayuda de Antoni Xavier Fernàndez y de Alfonso López Borgoñoz en el manejo de los telescopios, pudo captar a la Luna el lunes 29 de junio y el miércoles 22 de julio de 2026 (ese día acompañada momentos antes por una veintena de niños y niñas saharauis). Ella, muy precisa y meticulosa en su labor, quería captar exactamente la Luna Llena y su Cuarto Creciente, pero por agenda o por nubes ello fue imposible, pero, de todos modos, casi casi fue en los días deseados. En cualqueir caso, habrá más días con Luna y sin nubes, qu...

La nebulosa Roseta y el cúmulo estelar NGC 2244: Casi casi el ojo de Saurón

La nebulosa Roseta (designaciones NGC 2237, NGC 2238, NGC 2239, NGC 2249, Sh2-275, Caldwell 49) y el cúmulo abierto NGC 2244 (Caldwell 50), en la constelación del Unicornio, captados por José Luis Martín desde Viladecans a mediados de febrero de 2026, en un momento de hueco entre las muchas nubes de ese inicio de año. La imagen es fruto de 14 horas de captación de imágenes en banda estrecha.
Las estrellas del cúmulo se han formado de la materia de la misma nebulosa. Cuenta con varias estrellas del tipo espectral O, estrellas supercalientes que generan grandes cantidades de radiación y viento estelar.
El cúmulo y la nebulosa se encuentran a una distancia de unos 5200 años luz de la Tierra (aunque los cálculos de la distancia varían considerablemente, hasta llegar a 4900 años luz). Mide unos 130 años luz de diámetro. La radiación de las estrellas jóvenes excitan los átomos de la nebulosa, haciendo que emitan la radiación que hace brillar a la nebulosa.
El cúmulo de estrellas es visible con binoculares y puede apreciarse muy bien con un telescopio pequeño. La nebulosa en cambio es más difícil de detectar visualmente, y requiere de un telescopio con un cierto diámetro. Es muy importante un cielo oscuro, sin polución luminosa, para la observación.

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