La Tierra es una esfera (obviamente)

El pasado 20 de junio de 2026, Jesús Álvarez nos enviaba una pequeña serie de maravillosas fotos obvias, pero necesarias. Según el diccionario, algo obvio es algo que es muy claro, y no tiene dificultad. Estamos en un tiempo en el que las noticias falsas, la pseudociencia y la tontería obligan a explicar lo obvio, a demostrar esas cosas evidentes. No para pedagogía de menores o mayores, sino para tratar de limitar el absurdo en lo posible. Y no es un problema no saber (eso nos pasa a todos ¡hay tanto Universo y tan poco tiempo!), sino vivir en un tiempo (como han habido otros, en el pasado) en el que algunos y algunas el no saber lo viven como algo revolucionario, alternativo y contracorriente. Se sienten, como se suele decir ahora, empoderados. Nunca entendieron la ciencia, pero ahora pretenden atacar sus bases con razonamientos insensatos. Se ufanan en defender, sin pruebas de un mínimo peso, hipótesis peregrinas sostenidas en la nada.  Si se hace creer a la gente que nada es cie...

La nebulosa Roseta y el cúmulo estelar NGC 2244: Casi casi el ojo de Saurón

La nebulosa Roseta (designaciones NGC 2237, NGC 2238, NGC 2239, NGC 2249, Sh2-275, Caldwell 49) y el cúmulo abierto NGC 2244 (Caldwell 50), en la constelación del Unicornio, captados por José Luis Martín desde Viladecans a mediados de febrero de 2026, en un momento de hueco entre las muchas nubes de ese inicio de año. La imagen es fruto de 14 horas de captación de imágenes en banda estrecha.
Las estrellas del cúmulo se han formado de la materia de la misma nebulosa. Cuenta con varias estrellas del tipo espectral O, estrellas supercalientes que generan grandes cantidades de radiación y viento estelar.
El cúmulo y la nebulosa se encuentran a una distancia de unos 5200 años luz de la Tierra (aunque los cálculos de la distancia varían considerablemente, hasta llegar a 4900 años luz). Mide unos 130 años luz de diámetro. La radiación de las estrellas jóvenes excitan los átomos de la nebulosa, haciendo que emitan la radiación que hace brillar a la nebulosa.
El cúmulo de estrellas es visible con binoculares y puede apreciarse muy bien con un telescopio pequeño. La nebulosa en cambio es más difícil de detectar visualmente, y requiere de un telescopio con un cierto diámetro. Es muy importante un cielo oscuro, sin polución luminosa, para la observación.

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