Fotos de la Serra de Tramuntana de Mallorca, tomadas por Luis Marruecos mirando al sur desde el Pla de Querol (Parque Natural del Garraf, Sitges), yendo de camino hacia el pico de la Morella, el 11 de enero de 2026.
En teoría, desde el Garraf no debería ser posible ver los picos de Mallorca a unos 200 kilómetros, pero eso es posible conseguirlo muchas veces (enlace a otras fotos de Mallorca desde puntos altos del Baix Llobregat Garraf, visibles en esta web).
La distancia a la que somos capaces de ver el horizonte depende de nuestra capacidad visual y de la altura del ojo sobre el nivel del mar. Si la vista es correcta, una buena aproximación es que la distancia en kilómetros es más o menos igual a 3,57 multiplicado por la raiz cuadrada de la altura en metros sobre el mar de la persona que observa.
- Así, desde la playa (con una altura de ojos de 1,70 m):
d ≈ 3,57⋅√1,7 ≈ 4,5 kilómetros
- Desde la playa, por tanto, el horizonte está a unos 4 o 5 km.
- Desde una montaña de 100 metros tenemos que se ve más lejos, hasta una distancia de:
d ≈ 3,57⋅√100 ≈ 35,7 kilómetros
- La refracción atmosférica puede añadir 1–2 km extra en días claros, pero ese es el valor geométrico estándar.
¿Y porqué, dado ello, se ven las montañas de Mallorca desde montañas del Garraf de 100 metros de altura del Garraf (o menos) si está a más o menos 200 kilómetros?
Mallorca se ve desde el Garraf porque sus montañas sobresalen por encima de la curvatura de la Tierra y, además, la atmósfera curva levemente la luz. No vemos en el horizonte las playas de Mallorca, sino sólo sus montañas más altas asomando por encima de la curvatura de la Tierra, ayudadas además por la refracción atmosférica.
Como antes hemos indicado, desde 100 m de altura en el Garraf, mirando hacia el sur, hacia el mar, se puede llegar a ver el horizonte a unos 37,5 km, sí. Pero eso sólo vale para objetos al nivel del mar, como los barcos. No los aviones. Aviones que vuelan alto los podemos ver a mucha más distancia, dada la curvatura de la Tierra.
Y eso le pasa a Mallorca, que no es plana y tiene montañas muy altas como las de la Serra de Tramuntana (al norte, que es la que vemos desde Barcelona) en la que el Puig Major alcanza 1445 m. Esa cumbre tiene una distancia máxima desde la que es visible en circunstancias normales que es desde 135 kilómetros:
d ≈ 3,57⋅√1445 ≈ 135 kilómetros
Si se suma el alcance visual de la persona que observa desde el Garraf a 100 metros de altura (~37,5 km) con la distancia desde la que son visibles las montañas mallorquinas (~135 km), la distancia total visible es ya de unos 172,5 km.
Aún así, no se llega a los 200 kilómetros...
Pero falta lo decisivo: la refracción atmosférica, fenómeno óptico por el que la luz se curva al pasar por las capas de aire de la atmósfera, que tienen distinta densidad y temperatura, haciendo que los objetos (como el Sol, estrellas o montañas) parezcan estar en una posición diferente a la real, especialmente cerca del horizonte, donde el efecto es mayor, creando distorsiones y espejismos. Esto se debe a que la luz viaja más lenta en aire denso y frío, desviándose hacia abajo (hacia la Tierra) y haciendo que los astros parezcan más altos de lo que son. ¡La luz se curva siguiendo la Tierra! Esto puede añadir entre un 10 y un 20% más de distancia, e incluso más en condiciones excepcionales.
Así, el “alcance visual” para poder ver esas montañas desde el entorno del Garraf puede estirarse hasta 220 o más.
Y si se da todo, ahí están las montañas mallorquinas...

Por eso vemos desde el Garraf, incluso desde 100 metros de altura, las altas montañas de Mallorca.

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