Otra nueva versión de la etérea nebulosa del Velo

Vista de la nebulosa del Velo Este o nebulosa del Murciélago (Caldwell 33, NGC 6995 y NGC 6992) -a la que no hay que confundir con la nebulosa del Murciélago Cósmico -, que forma también parte de la grandísima nebulosa del Velo ( se puede ver una imagen de toda la nebulosa en esta web ). Se encuentra en la constelación del Cisne. Es el resto de una supernova cuya explosión ocurrió hace unos 10.000 años. Sus filamentos luminosos están formados por gas ionizado que brilla al interactuar con la onda de choque. Forma parte del gran complejo de la nebulosa del Velo, situado a unos 2400 años luz de la Tierra. Sus delicadas estructuras y formas recuerdan las alas de un murciélago y revelan la belleza de los restos de una estrella desaparecida. Son 2,5 horas de captación de su imagen desde Viladecans al final de agosto de 2026 por José Gabriel Valero. Otras imágenes de la nebulosa del Velo o de sus partes en esta web. Otras imágenes de José Gabriel Valero en esta web.

Hasta que no se fueron las nubes, no llegó una impresionante lluvia (Gemínidas 2025)

El cielo estaba nublado. No pintaba nada bien. 
El 14 de diciembre era la mejor noche para observar la lluvia de estrellas de las Gemínidas en el 2025, pero la meteorología no parecía favorable a que se pudiera pegar un vistazo a los meteoritos que debían rasgar la alta atmosfera.
Pepe Manteca se fue a la cama algo triste. Tenía muchas ganas de captar con su cámara, como ya había hecho otras veces él y otros miembros de la entidad, esa lluvia que las nubes le impedían ver.
Se acostó, cerró los ojos y los medio abrió a las 2,30 h de la madrugada. Pero en ese momento, en vez de darse la vuelta en la cama, y volver a cerrar los ojos del todo (cosa muy natural), pensó "¿Y si el cielo se hubiera abierto...?".
Y así fue. Asómo la cabeza y vio como las nubes se retiraban 42 minutos, lo cual fue el tiempo suficiente para captar con su cámara 14 gemínidas, e intregrar todos sus trazos rectos, finos y finitos en una sola imagen gracias al programa Nebulb. Una gemínida cada tres minutos después y antes de que volvieran las nubes. Una intensa lluvia, justo lógicamente cuando se despejó el cielo.
Para tener la suerte de conseguir grandes cosas en astronomía, como sabemos todos los aficionados, la oportunidad te debe llegar cuando estás trabajando. No hay suerte si no se mira al cielo.
Las Gemínidas son trocitos de polvo y piedrecitas muy minúsculas del asteroide (3200) Faeton, que forma parte de los asteroides Apolo, y que fue descubierto el 11 de octubre de 1983 por el IRAS (Infrared Astronomical Satellite). Faetón tiene una inusual órbita que lo lleva más cerca del Sol que cualquier otro asteroide con nombre (hay otros sin nombre con órbitas más cercanas a nuestra estrella). No se le observa cola ni coma, pero tiene muchos rasgos de cometa, como es, precisamente, ser la causa de las gemínidas.
Abajo vemos una recreación humorística del propio Pepe mediante Inteligencia Artificial, sobre cómo captó la lluvia de meteoritos esa noche.



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