Otra nueva versión de la etérea nebulosa del Velo

Vista de la nebulosa del Velo Este o nebulosa del Murciélago (Caldwell 33, NGC 6995 y NGC 6992) -a la que no hay que confundir con la nebulosa del Murciélago Cósmico -, que forma también parte de la grandísima nebulosa del Velo ( se puede ver una imagen de toda la nebulosa en esta web ). Se encuentra en la constelación del Cisne. Es el resto de una supernova cuya explosión ocurrió hace unos 10.000 años. Sus filamentos luminosos están formados por gas ionizado que brilla al interactuar con la onda de choque. Forma parte del gran complejo de la nebulosa del Velo, situado a unos 2400 años luz de la Tierra. Sus delicadas estructuras y formas recuerdan las alas de un murciélago y revelan la belleza de los restos de una estrella desaparecida. Son 2,5 horas de captación de su imagen desde Viladecans al final de agosto de 2026 por José Gabriel Valero. Otras imágenes de la nebulosa del Velo o de sus partes en esta web. Otras imágenes de José Gabriel Valero en esta web.

Esto no acabará bien: La nebulosa del León, un drama astronómico a fuego lento


Justo a mediados de diciembre de 2025, Rafael Borrás nos pasaba esta fotografía de prueba de, solamente, dos horas, captada en Àger, que él tomó casi como si fuera un borrador, para ver qué había de interesante en la nebulosa del León [Sh2-132] (una vieja conocida de esta web, de la que ya teníamos algunas imágenes, en las que hay más información sobre esta lejana nube de gas), para realizarla con mucho más tiempo de integración.
De entrada, Rafa ya expresaba que le había sorprendido (como a todas las personas que vemos la imagen) la gran zona de oxígeno 3 (OIII) a la derecha, en forma de burbujas y las texturas que salen ya con sólo dos horas. Como él señaló, SH2-132 es una excelente candidata a repetirla bien con una paleta SHO, aunque también indicó que, en este caso, le falta detalle por la poca integración. Vale la pena echarle horas a su fotografía. 
La nebulosa de León, pese al nombre, no está en la constelación de Leo, sino en Cefeo. El apodo viene de su silueta en imágenes de larga exposición, donde se ve un león agazapado mirando al cosmos (la cabeza miraaría haacia la izquierda), con su cola bien levantada detrás (a la derecha en el presente caso). Astronomía y pareidolia haciendo las paces.
La Nebulosa del León es interesante porque muestra en tiempo cósmico real cómo una estrella masiva está remodelando su entorno, dejando pistas de cómo nacen, viven y mueren las estrellas más extremas del Universo. Sh2-132 parece tranquila… hasta que lees la letra pequeña de ese enorme cúmulo de gas. Es chula por su forma y colores, pero es también muy interesante por la historia física que esconde. 
Su protagonista es WR 134, una estrella Wolf-Rayet, uno de los tipos estelares más violentos que existen, que expulsa materia a velocidades de miles de kilómetros por segundo, generando ondas de choque que comprimen y retuercen el gas de su entorno. 
El resultado es una estructura filamentosa, casi como humo cósmico iluminado desde dentro. Es básicamente una burbuja de gas ionizado. Está creciendo lentamente, empujada por los vientos estelares y, en el futuro, probablemente será rematada por una potente supernova, que ahora espera agazapada el salto postrero del gigantesco felino gaseoso. 
Brilla sobre todo en H-alfa, pero también muestra detalles espectaculares en O III. Es muy agradecida para la astrofotografía de banda estrecha: cada filtro revela un carácter distinto del “león”.
Se encuentra a unos 10.000 años luz de nosotros y mide decenas de años luz de diámetro. Un animal grande, aunque muy lejano. 
No hay riesgo para nosotros, ni como león, ni como supernova.

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